lunes, 29 de diciembre de 2014


La AMISTAD

En sus rostros se dibuja 
el crepúsculo de la despedida 
mientras resuena, en el cielo  gris,
el eco del adiós.

Sella los labios el silencio.
Las miradas se pierden en el vacío.
Queda atrás toda una vida,
y por delante, ¡los recuerdos!

Cuando Dios se escondía en el alma;
cuando la vida cegó mis sueños;
cuando el corazón se hizo llaga
e invadido por el dolor
sólo buscaba consuelo…

…entonces, sólo en ti encontré
tu voz, en mi silencio;
tu recuerdo, en mi olvido;
tu sonrisa, en mis triunfos;
en tus horas, mi tiempo.

Es la amistad un crisol
donde se comparten los secretos
(rincones oscuros del corazón).

Es una vida dentro de otra
que oculta, silente y desapercibida
 se olvida de sus proyectos
y se convierte en sombra.



Tal vez  la muerte cubra de polvo esos años
y los entierre en el olvido.
Pero si el tiempo es caduco,
un amigo es eterno.
Sea, pues, éste mi  epitafio:

“¡Gracias!
Porque en la raíz de mi vida
tú ya estabas presente.
¡Gracias!
Porque cuando fui cruz,
tú fuiste mi cirineo.

Fin



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