miércoles, 31 de diciembre de 2014


SUEÑOS QUE SE ENCUENTRAN


Ese beso  que dejaste en el aire, en busca de ese imaginario amor que levantaste en tu pecho, lo he visto cruzar el cielo cuando yo buscaba, entre las estrellas, el que levanté en el mío.
Y algo me dijo que ese beso y mi sueño estaban hechos de la misma materia: nostalgia y deseos.
Tal vez fuera la necesidad, pero ambos se buscaron en cuanto se vieron porque sabían que, cada cual, podía dar, al otro, lo que no tenía.
Tu beso podría encontrar en mi sueño ese amor que buscaba cuando nació de tus labios, y  mi sueño hallaría, en tu beso, la razón de su existencia.
Y en ese cielo, que creí reservado para nosotros, se fundieron esos amores que construimos en nuestro pecho.
Y aquí radica el bello misterio del amor, que lejanos el uno del otro, cada uno en una estrella, sentimos, a la vez, la misma emoción cuando tu beso y mi sueño se abrazaron.
Y ambos nos sentimos satisfechos, ambos dejamos correr una lágrima, porque algo nos decía que alguien nos esperaba.
Y sobre ese “alguien” que nos tendía la mano, no nos preguntamos si el color de sus cabellos serían hijos del sol o de la noche, o con qué pincel decoró Dios sus ojos, o si su piel la modeló la luna,…
No, nos bastaba saber que nuestro pecho ya no tenía sed y que el mundo se quedaba pequeño para abarcar nuestra dicha.
Ya solo era cuestión de tiempo que, así como tu beso y mi sueño se encontraron en el cielo, tú y yo lo hiciéramos en la tierra.
Pero esta espera hasta que llegara el momento, ya no sentía las heridas de la desesperanza, ni el cansancio de una búsqueda baldía; ahora podíamos vivir con el pensamiento, porque aunque nuestras manos no se rozaran, sí lo hacían nuestras almas y sentimientos, con la certeza de que, tarde o temprano, ellas también se encontrarían.
Nos bastaba respirar para sentirnos; hablar al viento sabiendo que tú me escuchabas y yo te veía; sabíamos que nos teníamos, porque aunque digan que el corazón engaña y que el alma puede ser presa de la locura, cuando ambos a la vez dicen lo mismo, solo hay una cosa cierta: nos amamos.
Ahora ya no habrá un sueño viajando entre las estrellas, ni besos que busquen un amor imaginario; ahora, en el cielo y en la tierra, solo existe un pecho en el que conviven tus labios y mi sueño, tu beso y mi estrella.

facebook: Abel de Miguel fraguadeversos

5 comentarios:

  1. Una forma romántica de acabar el año, descrita con una prosa elocuente.
    Feliz año.

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  2. Feliz año, igualmente.
    Gracias y un saludo.

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  3. muy bello como todo lo que publicas.. feilz sabado!

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  4. muy bello como todo lo que publicas.. feilz sabado!

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  5. muy bello como todo lo que publicas.. feilz sabado!

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