miércoles, 4 de febrero de 2015


ABUELA, QUIERO DECIRTE…

Que una mano de plata acarició tus  cabellos, los desnudó de juventud y dejó el blanco poso que nace de su fugaz paso.
Fue la vida.
Pero, delicada y compasiva, no los ató a una imagen caduca, que languidece y se apaga; no, robó las preciadas joyas de la Naturaleza y, con ellos, modeló, en tu senil cabeza, la nieve, enmarcándola entre los brazos de la luna.
La vida ya  no te besa con esos labios de fina piel que se complacían al sentir el roce de tu juventud; ya no siente, al mirarte, el aroma de tus primaverales años o el fresco rocío que brillaba en tu mirada.
Pero no importa, porque ahora, al contemplarte, aprecia las fragancias y bellezas de otras estaciones.
Se dibujará el otoño en tu cuarteada piel, pero ¿no son, acaso, esas amarillentas hojas que se despiden de su árbol quienes nos arrancan suspiros y nos sumergen en el mundo del amor?
Pues tales son los efectos que dejas en mi alma cuando tu otoñal cuerpo duda, como hoja que baila en su rama.
Y si tus cansados ojos no aciertan a discernir las formas, porque los cubren la niebla de los años, deja que mi palabra sea tu guía y así, entre los dos, viviremos  ese momento como un regalo: el mío, saber que mi voz resucita en tu mente esas imágenes veladas que, como raíz, se esconden, y saborear cada palabra sabiendo que es agua que da vida a tu seca mirada.
Antaño fuiste alegre fuente de vitalidad y ahora te sientes pequeño reguero, pero, abuela, si al inmenso mar le robáramos las aguas de los pequeños ríos, su horizonte no se perdería en el cielo.
No te lamentes por ese pasado que, como agua entre las manos, se ha escapado, porque a mí me basta, para ser feliz, un hilo de tu vida.
Buscamos destellos que impresionen a nuestra alma, ansiamos luces que nos roben la mirada y nos sumerjan en la fantasía, suspiramos por vivencias que rocen el milagro,….
En el fondo, deseamos luces de artificio que nos lleven, aunque sea un segundo, a nuestro paraíso, pero me basta contemplarte para respirar todos los sentimientos que puede encerrar la vida.
¿Hay, acaso,  mayor milagro?
  Me basta, abuela, tu tímida sonrisa, agradecida y sincera. Es como si la noche encendiera sus blancas candelarias en tus labios, dispuestos a agradar, porque la vida te enseñó que es mejor regalar; y cuando esos labios se entreabren para dejar una muesca de amor, vestida de una simple palabra, quisiera cincelarlos en mi alma para enseñar a los demás lo que es un verdadero beso.
Permíteme que huya de las metáforas y libere a las frases de su ornato, para hablarte con palabras desnudas, tal y como nacen a medida que te recuerdo.
Siento que la pluma se frena, que le cuesta escribir, porque ahora ya no pienso cómo decírtelo, simple y llanamente siento.
Ahora es mi piel la que habla, erizando su vello al roce de la emoción; ahora son mis ojos los que se ven cubiertos por la niebla de esa alegre lágrima que me causa tu recuerdo; ahora hablo a solas, dejando en el aire tu nombre y dejando que la imaginación pueble esos rincones de la casa por donde pasa tu sombra.
Y aunque esté solo, al pensarte puedo respirar tu humanidad y ver los reflejos de tu alma.
Toda tu figura late y tu imagen se cruza por mi ser como río que, a su paso, deja a la tierra preñada de vida.
Ahora, abuela, me dio cuenta que siempre será mi corazón pequeño para darte tanto afecto, pero te doy lo que tengo: estas palabras, mi cariño y, si fuera Dios, te daría el Cielo.

FIN

5 comentarios:

  1. Que bello escrito,que poetica manera de ver una serie de hechos corrientes en la vida,y de transformarlos en versos, de darle vida a lo cuotidiano.

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  2. Decir "abuela" suena a plegaria y a poesía. Aunque ya no este cerca y estampar, sea imposible, ese beso tan sentido sobre sus blancos cabellos. Un ser "común" hecho escrito.La abuela desde que nace, viene forjada en Poesía y tu escrito la describe... bello!

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  3. Respuestas
    1. Muchas gracias. Me alegra que te guste. Los padres también se lo merecen. Un saludo.

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  4. Muy hermoso y entrañable. Éxitos y bendiciones!

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