martes, 17 de febrero de 2015


ENTRE DOS AGUAS


Miré al cielo para que los  pensamientos se esparcieran hasta desaparecer.
Cambié las preocupaciones por un paisaje que en esos momentos solo me inspiraban vacío.
“Desaparecer”, “vacío” y “cielo”, admirable resumen desde que tu vida se fue llevándose la mía.

Todos los días voy a ese punto de la tierra donde besé, desde la distancia, la orla de tu vestido, que se arrastraba por el suelo dejando en el aire el siniestro  presentimiento de que esa despedida era un adiós.
Todos los días veo, aunque ya borradas, las huellas que ese día dejaste hasta que te perdí de vista, y beso, en mi mente, cada una de ellas porque son el viacrucis de mi corazón.

Todos los días soy mendigo que acude a la plaza a recoger esas migas que deja el recuerdo, donde nuestras manos se juntaban a la sombra de un olmo y el murmullo de la fuente acompañaba nuestras palabras.
Y ahora nado entre dos aguas: el dolor de tu ausencia, frente a la esperanza de nuestro encuentro eterno.
Seguiré leyendo en voz baja lo que me inspire tu adiós porque sé que me oirás con el alma.
Y ante un suceso que sé sería de tu agrado, miraré complacido a mi lado para verte sonreír.
Estos son los caprichos del recuerdo: dejan heridas porque no los volveré a vivir, y un poso de alegría por haberlos vivido.
Y así pasaré el resto de mi vida.
Cubriré ese vacío desde que te vi desaparecer nadando entre las turbias y serenas aguas del recuerdo, y las de la esperanza de nuestro encuentro en el cielo.


2 comentarios:

  1. BELLAS LETRAS AUNQUE DENOTAN TRISTEZA Y NOSTALGIAS DE UN AMOR .. UN GUSTO LEERTE SALUDITOS TIZIANA

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  2. Sensibilidad, buena prosa. Siempre habrá buenos poetas para sacudirse del alma en verso la tristeza de perder un gran amor.

    Saludos poeta.

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