viernes, 27 de febrero de 2015


LA  FUENTE


Ya te  conocía, pero hubo un momento, no recuerdo cuándo, en que esa misma voz que  cada día nacía de tus caños me sonó a amiga y confidente.
Desde entonces, cada vez que te veo o recuerdo, tus caños se convierten en brazos de agua que se extienden para apagarme la sed y la nostalgia.
Como alma de las plazas,  te conviertes en foro de las tertulias diarias, en el refugio de adolescentes confesiones que te bañan con sus risas cuando hablan del amor,  o en ese pulmón donde se respiran las cotidianas inquietudes que componen nuestras vidas.
Modelaron tu cuerpo bajo pétreas formas que rivalizan, en belleza, con Apolo, o te sometieron a la novedad de fríos y rectilíneos hierros, pero sea cual sea el ropaje que te vista, siempre nos robará la mirada la partitura de tus aguas.
¡Cuántas veces pienso en tus murmullos!
¡Cuántas veces habré revivido esos diálogos, en baja voz, en los que mis sueños y penas se fundían contigo y, sin darme cuenta, te abría mi alma!
Entre los tesoros que guardo en la memoria hay imágenes, personas y palabras.
Y en ese cofre reservado a los sonidos, están el del seco crujido de la hoja arrastrada por el viento, el fugaz golpe de la lluvia en la ventana, el de esa canción que marcó un momento, el de las olas,... y como un epílogo de todos ellos: el eco de tu tranquila voz resonando en los jardines, durmiendo, de paz, a la Naturaleza y  a los corazones.
Me imagino a las aguas en tu vientre, vistiéndose con los distintos trajes de las emociones, para nacer con el ropaje de ese sentimiento que busca, y pide,  quien a ti se acerca.
¡Cuántas miradas se perdieron en tus húmedas paredes, preñando de suspiros, deseos, oraciones y tristes o felices lágrimas, tu pecho de piedra!
Fuente, serás la muerte de la sed, serás arte que complazca el espíritu y la mirada, serás refugio del corazón desconsolado o enamorado, serás confidente de esos labios penitentes que te hablan con el alma; serás…
Da igual.
Para mí, siempre serás imagen y sonido en el tesoro de mi memoria.
Serás sentimiento, en mi corazón; en mi silencio, palabra y en mi alma, oración.
Serás, en mi vida, un hito que se alza para indicarme que siempre habrá un lugar donde mis pensamientos encuentren una voz amiga y confidente, o unos brazos tendidos ofreciéndome sus aguas. 

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