sábado, 21 de marzo de 2015


BRILLO EN LOS OJOS


Si  alguna vez tu rostro lo vistió una triste o alegre luz fue cuando por tus mejillas rodaron unas lágrimas.
Tal vez cuando quiso tu boca alabar esos amores prisioneros que callaban en tu pecho, y por no poder las palabras ser espejo de tus sentimientos, y no queriendo que un silencio ausente de emociones fuera el dueño de ese momento, abriste los ojos al cielo y los dejaste llorar.
O cuando el tiempo cruzó tu corazón y dejó, vestidos de espada o de óleo, esos recuerdos que te  hirieron o aquellos que te ungieron de felicidad.
Siempre que vemos a esas hijas del dolor o de la emoción, descendiendo por unos ojos, se nos encoge el corazón para luego abrirlo y, solidario, recoger esas lágrimas.
Puede que el miedo nos inmovilice, que la sorpresa nos aturda o que el misterio nos silencie, pero una simple lágrima acoge  todas esas emociones y las que nacen del alma.
Si lloras es que amas, por dolor o de emoción, pero ellas siempre serán ese secreto diálogo  entre tú, lo amado y Dios.
Si existiera un necesitado mar, de aguas que lo poblaran, bastaría que abriéramos las compuertas del corazón para llenarlo con nuestras lágrimas, y ese “mar de sentimientos” sería un monumento a la Humanidad.
Porque no sé quién diría que el llanto es signo de debilidad.
Es el acto más humano, que desnuda y engrandece a la persona.
La lágrima es esa silenciosa termita capaz de erosionar las duras pieles con las que recubrimos los sentimientos; de anunciar que, bajo esas duras corazas, también hay un corazón que sufre, se alegra, siente y vive las mismas emociones que los demás.
Las lágrimas, cuando brillan en unos ojos, revelan todo un mundo, ese mundo que llevamos dentro, con el que convivimos, gozamos y luchamos; delatan que hemos nacido para amar y aparecen cuando fracasamos o lo conseguimos.
A ti, hombre o mujer, gracias por llorar, gracias por abrir tu alma, por darle voz a ese corazón que necesita hablar,  porque así  aprenderemos a vivir; así sabremos lo que es amar.

Abel De Miguel Sáenz
facebook: Abel de Miguel fraguadeversos

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