jueves, 19 de marzo de 2015


CRISTALES ROTOS


Se han caído los sueños que  habitaban en mi rosáceo mundo.
Cristales rotos, hojas marchitas, que dejan desnudo el tronco de la vida.
He quedado desprovisto de esa débil coraza, pues bastó un leve viento para que se perdiera en el aire esa gasa de ilusiones.
Nunca fueron buenos consejeros ni fiables compañeros para ciertas andaduras, los sueños, porque la vida, por breve que sea, a veces se hace larga y ellos, pronto desfallecen.
Quise rehuir la lucha refugiándome en barricadas de cristal o tras trincheras de débiles hojas, pero  esos cristales acabaron envueltos en un pañuelo, y esas hojas fallecidas dieron su último adiós en la hoguera.
Me olvidaré de sueños etéreos, pero como quiero seguir soñando afrontaré la vida desarmado y a pecho descubierto, sin más armas que las que me ofrezca cada día.
Y aunque en ese pecho hayan quedado las heridas que me dejó la espada de las vanas ilusiones, las curaré creando otras nuevas que nacerán de esos hechos que me ofrezca la vida.
No tendrán los pies de barro, ni serán cristales rotos u hojas marchitas; tendrán la fortaleza que nace de la realidad, pero revestida de sueño.
Antes que construir castillos irreales, prefiero habitar en las celdas de la vida y mirar sus paredes con ojos de ensueño.
He buscado otro mundo de hojas y cristales, pero cuando quise entrar en él se rompieron o se hicieron llama.
Aferrado a esa sed de soñar, la he saciado haciendo de esta vida, con sus luces y sus sombras, un nido, de ilusiones que no se rompan ni acaben en la hoguera.

Abel De Miguel Sáenz
facebook: Abel de Miguel fraguadeversos

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