martes, 10 de marzo de 2015


LA ESPERA   


Empiezo con este verso,
de tu llegada la espera,
mas espero breve sea 
y no asome el desaliento.

Lentamente pasa el tiempo,
corre cuando no es debido;
Siete versos llevo escritos;
¡me parece un testamento!

¡Qué crueldad, este poema!
Acabarlo es mi deseo,
que si tu presencia siento,
raudo dejaré estas letras.

Con éste hago el verso “trece”
(“mala suerte” dice el pueblo),
mas lo escribo bien contento
¡Queda menos para verte!

Oigo pasos a lo lejos,
¡que gran dicha, si es que llegas!
Mas nada la vista acecha,
¿seré víctima de un sueño?

¡Qué amor tan traicionero!,
Quiso dar fin a mi espera
No son pasos lo que suenan,
sino el latir de mi pecho.


 Ocupas mi pensamiento
mientras llegas, o no llegas;
así, alegra esta espera
el placer de tu recuerdo.

Entretanto, miro al cielo
porque tus ojos me evoca,
y esta espera es más corta
cuando tan cerca te siento

“¡Qué paciente el caballero!
-comenta la gente al pasar-
De tanto a su amada esperar,
ya tiene cano el cabello”.

Me asalta e inquieta una duda,
pues ya es grande tu demora.
¿Nos citamos a alguna hora?
¡Ay, que esta espera es absurda!

Siempre ligados a un sueño;
así transcurre la vida.
El mío es que seas mía,
por eso, siempre te espero.

Abel De Miguel Sáenz
facebook: Abel de Miguel fraguadeversos
fraguadeversos.blogspot.com

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