lunes, 23 de marzo de 2015


VIENTOS

"Nacimiento de Venus", de Botticelli

Tras una larga espera, ha resucitado, en tu rostro, la vida.
Si el ayer quisiera envolverme entre sus cortinas de recuerdos intentando que no escapara, las rasgaría con la afilada luz que, hoy, desprende tu sonrisa.
Has despertado de ese letargo en el que tus ojos quedaron mientras tu corazón latía.
¡Cuántas veces hubiera querido adentrarme en ese oscuro túnel en el que vivías!
¿Cuáles fueron tus pensamientos?
¿Qué viste durante este tiempo en el que, al mirarte, no sabía si la felicidad te rozaría brindándote ocultos sueños o la vida te susurraba sus últimas palabras?
Puede que escucharas, a lo lejos, las voces de los vientos, que venían a buscarte bajo la forma de recuerdos.
Y llevarían, consigo, una rosa con espinas, para herir tu corazón o para que respirara el aroma de las obras pasadas.
¿Oíste el eco confuso de unas voces, que se atropellaban por ver quién llegaba primera?
¿Sentiste que las rozabas…aunque estuvieran lejos?
Si es así, escuchaste el aleteo de los deseos, a los que nuestra imaginación los impulsa acelerando su llegada, y nos deleitamos en el vano intento de acercarlos aunque ellos no avancen o su paso sea lento.
¿Hubo algún momento, en medio de esa negra laguna, en el que tu sufrimiento, aun existiendo,  quedara apagado por un sentimiento de dicha para el que no encuentras palabras?
Entonces, si es así, te visitaron los vientos del milagro, aquellos que son capaces de superar el muro de esos sentimientos humanos que nos parecen infranqueables, imposibles derrumbarlos.
Dime si, entre ese aire agobiante con el que amenaza la muerte, hubo una etérea mano que, a veces, lo ventilaba ofreciéndote, al menos, la posibilidad de un suspiro.
Sí, seguro que sentiste esa bocanada de aire, ese soplo que delata que la vida se resiste a ser vencida.
Y una oleada de corrientes habrán cruzado tu alma, tu corazón, dejándote un mosaico de sentimientos, capaces de definir toda una existencia.
Pero hoy, al ver ese rayo de luz incendiando tu sonrisa, no puedo evitar un pensamiento: y es que durante este tiempo, has tenido que respirar el aire que nacía de otros corazones que te contemplaban, entre ellos el mío; has tenido que notar la cálida y piadosa brisa que manaba de las almas que por ti rezaban.
Y si estos vientos, que han cruzado tu cuerpo, iban y venían, ha tenido que haber uno que no te abandonara, que continuamente te susurrara su aliento noche y día.
¿Lo has sentido?
Era el viento del amor, ese que nunca para porque siempre habrá alguien en la vida dispuesto a que lo respires y lo sientas.
Porque si no ¿de dónde nace esa afilada luz de tu rostro, capaz de derrumbar las sombras?
¿Quién, si no,  es capaz de despertar a la vida de su letargo, de teñir de luz el sombrío umbral de la muerte?
Sí, fue el viento del amor quien te devolvió la sonrisa; un viento que nace del alma, y el corazón lo transforma en vida.

  
Abel De Miguel Sáenz
facebook: Abel de Miguel fraguadeversos
fraguadeversos.blogspot.com

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