martes, 21 de abril de 2015


ESPADA  Y  PLUMA


Quiero salir al paso de esos rumores que va dejando el viento, de esos suspiros que suenan entre las ramas como si nadie nunca hubiera amado.
¿Por qué, viento, susurras penas y haces pensar, con tus quejidos, que solo existe el eco de los corazones heridos o atormentados?
¿Es que solo te paseas entre los oscuros rincones del desamor o entre esas vacías cavernas que quedan en el alma cuando un amor ha huido?
Cuando tus aullidos desgarran el silencio de la noche  vas sembrando el dolor de alguien que ha sufrido  el amargo filo de la espada de la traición o del olvido.
No olvides, viento, que aunque otros no hayan sentido esa herida, al escucharte son sensibles a ese dolor, porque la esencia del corazón es el sentimiento, y aunque duela más el propio, no se olvida del ajeno.
¿Por qué no visitas las estancias de aquellos donde los sueños y la vida se funden, donde las espadas se ausentan y, en su lugar, solo hay manos tendidas y desnudas?
Entra allí y pasea entre esos lienzos de naciente luz.
Abre tus brazos, recoge las voces que escuches, abraza esos sentimientos y, después, emprende el vuelo por aquellos rincones donde hayas dejado tu oscura voz.
Despliega tus alas, acalla tus melancólicos suspiros, transforma el cuchillo de esas voces en blanca pluma, y deja que tus vaporosas  manos escriban palabras de esperanza en los que están heridos.
Viaja entre esas penitentes almas, entre esos cirineos corazones, y deja que escuchen el eco de la brisa de los que aman.
Porque, así como el corazón que sueña quiebra su sonrisa ante tus aullidos, un corazón que sufre, al saber que aún vive el amor,  puede secar una lágrima.
.Acerca esa naciente luz a la tierra, levanta el luctuoso velo de esas almas y haz que, en ese encuentro entre la luz y la tierra, tus aullidos queden sepultados entre las voces de la brisa.
Volveré, cada día, a escuchar tus voces, viento, pero antes quiero dejar  una última mirada en ese beso de luz que tus etéreos labios sellaron; quiero sentir esa brisa que lucha contra los aullidos y saber que siempre tendrás palabras de esperanza aunque en tus brazos convivan la espada y la pluma.


Abel De Miguel Sáenz
facebook: Abel de Miguel fraguadeversos   

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