jueves, 30 de abril de 2015


ETERNA SAMARITANA


¿Por qué siento que al pronunciar  tu nombre 
la misma tierra abre su pecho
y llena el aire, de  melodías
que creí reservadas para el Cielo?

¿Por qué esos corazones, que desprecian todo afecto
y  piensan que, en el mundo, solo hay heridas,
se convierten en emotiva pluma
cuando lo rozan tus besos?
¿Por qué se dibuja una sonrisa
en la noche de sus labios
cuando tus manos los acarician?
¿Será porque lo mortal se rinde
al sentir las sombras de lo eterno,
y tu corazón esconde ese milagro
que cura los sentimientos?

Madre, siempre sentirás que el tuyo  es demasiado pequeño,
incapaz de albergar todo el amor que quisieras.
Siempre lo irás ofreciendo, en tus desnudas  manos,
porque solo así tendría sentido tu vida.

Madre, una noche en la que dormías,
me asomé para vigilar tu sueño
y vi cómo una blanca luz traspasaba tu pecho.
Vi un cielo sin horizonte, un mar sin orillas,
en el que una invisible brisa
teñía de amor cuanto rozaba.
Ese viento que se escondía como si no existiera,
pero que, a su paso, despertaba ilusiones,
eras tú, ¿verdad?

Siempre serás feliz en tu cárcel de amores.
 Ni el dolor, ni el desaliento, ni el olvido, ni la ofensa,
podrán romper la coraza de tu pecho,
nunca podrán herir tu virginal sentimiento.

Solo una nube cruza este cielo
en el que vivo cuando te recuerdo:
Que llegue ese día en el te nieguen la vida.
Pero aun así, seguiré sintiendo tus vientos,
seguiré escuchando esas reservadas melodías
naciendo de tus labios,
y mi alma siempre sentirá el roce
de tus desnudas manos.


Abel De Miguel Sáenz
facebook: Abel de Miguel fraguadeversos            

No hay comentarios:

Publicar un comentario