domingo, 31 de mayo de 2015


TALAVERA DE LA REINA (Toledo, España)

Basílica de la Virgen del Prado desde el parque de la Alameda


Talavera de la Reina, reina de La Mancha, aunque fue Madrid su cuna, te quedaste con su infancia, esa etapa que muere con los años, pero vive en la memoria.
El Tajo, ya cansado de su largo recorrido, arrastraba la mirada por sus orillas, pero en un punto, impulsado por el amor, dejó en la margen derecha el beso de sus aguas.
Por eso te llamo, Talavera, “hija del suspiro”.
Si tu apelativo es el fruto de que fuiste el obsequio que un monarca hizo a su mujer, sea el mío el de “dichoso” porque pudieron mis ojos contemplarte, aunque solo fuera una vez.
Si esas aguas del río que te amó dejan en el aire el recuerdo de un idilio, esas misma dejan en mi pecho la herida de no haber sido el primero que te besó.
Dejaré que mi corazón pierda sus penas en lentos paseos, y según me acerque a la ermita, en cada paso irá muriendo una, sabiendo que las mira Nuestra Señora del Prado.
Si tu tierra, Talavera, no escatima la presencia de linajes nobiliarios, tampoco quiso el barro resignarse a su condición.
Y arrancó del cielo, las estrellas; del arco iris, su color; de la nieve, su pureza; y del fuego, su pasión.
Así, transformó su pobre materia en rica cerámica que cubre tus paredes de faman, y tu ciudad, de honor.
Yo sigo, Talavera, mi camino acompañando al Tajo y, como él, dejo en sus orillas la nostalgia de tu recuerdo y esa herida en mi alma.
Pero en ella he grabado ese suspiro, y cada vez que la nieve me regale su pureza; el arco iris, su color:
y mi pecho sienta el fuego cuando asomen las estrellas, cada vez que esto suceda, Talavera, sabré que ha quedado tu nombre grabado en el pobre barro de mi corazón.
                                                         

Abel De Miguel Sáenz
facebook: Abel de Miguel fraguadeversos

No hay comentarios:

Publicar un comentario