lunes, 29 de junio de 2015



LA GUERRA: HIJA DE OTRA GUERRA
 "El coloso", de Goya

Nunca habrá palabras que suplan a aquellas que ya no podrán salir de unos labios muertos, ni consuelo que acalle la dolorida voz o cure las inmortales heridas que una guerra deja.
Y aunque aquellos que sobrevivan vuelvan a sentir el recuerdo de  momentos felices, estos nunca podrán derribar el vuelo de esa amarga sombra.
Quien alimenta la guerra nunca tendrá razones suficientes, pues no hay razón más poderosa que la de la vida.
En realidad, la guerra es hija de otra guerra: la que se dirime  en el alma de quien sueña con ella.
La guerra es el espejo de ese monumento al odio que  ha levantado en su corazón; es el último peldaño de una escalera que nace de amargada alma y  no descansará hasta inmortalizar su obra.
Por ello no le importa arrancar vidas como  si fueran tréboles o cercenar sus felicidades como rastrojo que se consume en el  fuego; porque solo conoce lo que él padece; solo quiere, para los demás, lo que él vive.
Cuando en el corazón se ha engendrado tanto odio, solo encuentra en la muerte el camino de su vida.
Cuántos de los que mueren, inocentes, ya se habrían arrancado el corazón para entregárselo a lo amado, o estarían a punto de hacerlo, o no les dieron tiempo ni a mostrarlo.
Si algo que nació para amar se utiliza como espada vengativa que vaya dejando el sello del dolor, solo cabe arrancarlo para que el odio deje de correr por sus venas y robarle esos macabros sueños de campos humeantes, lágrimas que no encuentran sentido a tanta desgracia, o cuerpos mutilados con sus propios sueños.
Sí, ya sé que, de esos labios  muertos, nunca más volverán a nacer palabras o un primerizo llanto ni que estas les devolverán la vida.
Pero tras esa cortina de humeante odio que cubre ciudades y campos, sobre ese cúmulo de cadáveres, como estela inseparable de los que huyen, latirá y viajará con ellos nuestros compasivos pensamientos,
aunque, ya lo sé, nunca será suficiente para acallar sus doloridas voces  o curar esas inmortales heridas que una guerra deja.


Abel De Miguel Sáenz
facebook: Abel de Miguel fraguadeversos

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