miércoles, 10 de junio de 2015


TU MAR Y MI TIERRA


Cuéntame qué se ve desde el mar, es  decir, qué contemplan tus azules ojos cuando descansan en la tierra y dejan sobre ella la brisa de tu mirada.
Yo solo puedo expresar lo que siento al verlos, pero nunca oí lo que ellos piensan.
Siempre albergué el sueño de que cobijan la misma paz que mi pecho encierra cuando mi mirada cruza las aguas.  
A veces interpreto las olas, la calma y la marea que se dibujan en tu mirada como la voz de tus sentimientos, pero me falta esa palabra convincente que me diga si es verdad lo que interpreto.
Sea el mar sinónimo de tus ojos; sea la tierra espejo de mi alma.
Sea yo marinero que navega entre esas corrientes que robaron el color al mismo cielo y al que no le importaría volcar y morir, de amor, en tus azules aguas.
Déjame una señal como respuesta a todas estas dudas que se visten de ardientes deseos.
Cierra lentamente los ojos y vuélvelos a abrir si es afirmativa tu respuesta.
Haz, de ellos, un lento atardecer y una perezosa alba.
Y si no sientes lo que yo siento, ciérralos como si fuera noche en la que todo se apaga.
Al contemplarte, siento que estoy en la arena, vislumbrando ese horizonte donde muere lo finito y nace lo eterno, y una voz, la tuya,  me llama desde esos confines para que vaya a su encuentro.
¿Tú también sientes que mi voz te llama desde tierra?, ¿ oyes tu nombre, cuando me miras?
Silencio, espera y….tus ojos dibujan un lento atardecer seguido del alba.
Otra emoción que me asalta es cuando las olas dejan, en el cielo, su estampa, y en el aire, su voz.
Siempre creí que ese instante era el elegido por el mar para desahogar sus pasiones.
¿No siento, acaso, lo mismo cuando tus ojos se adentran como indómitas olas en mi pecho, y liberan las llamas de este fuego escondido?
¿Nacen esas olas en tu pecho cuando atisbas la tierra de mi alma?
Y al ocaso de tus ojos lo acompaña una nueva alba.
¡Cuántas veces, al ver la estela de la luna en el mar, creí que fuiste tú quien dejaste esa señal para que te siguiera!
Dime. ¿Cuando ves flotando en tus azules aguas esa línea plateada, piensas que son mis ojos los que te acompañan?
Nuevamente, en tu mirada muere el día para volver a nacer.
Y a todas esas bellas sensaciones que brotan cuando el mar se interpone en mi camino, a todas las que nacen cuando se cruzan los tuyos y los míos, los acompañan el ocaso seguido del alba.
Nunca se hará de noche mientras yo sea tierra, y tú, agua.

Abel De Miguel Sáenz
facebook: Abel de Miguel fraguadeversos


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