viernes, 3 de julio de 2015



OMNIPRESENTE




Una gasa de blancas nubes se  extendía a lo largo del cielo, como si un paño de pureza lo cubriera en el momento de su bautizo, mientras en la tierra, dos árboles se disputaban una sombra sin dueño.
Extendían sus ramas, ensanchaban la copa, retorcían su tronco cual serpiente, para cubrir, con las suyas, esa oscura silueta.
Pero la huérfana sombra se regodeaba en su papel de pretendida, y cuando iba a ser alcanzada  por los perfiles de sus pretendientes, con un grácil y elegante movimiento los esquivaba.
Era caprichosa, en su voluntad, por lo que podía Variar de aspecto y nacer de la oscuridad.
Y lo mismo que jugó con los sentimientos de los árboles, lo hacía con los de los mortales.
Se acercó a un poeta y desenvolvió todos sus encantos, poniendo a prueba lo que encerraba su corazón.
La pluma de este transcribía los sueños que recogía su perdida mirada., y absorto, por naturaleza, en los misterios de los sentimientos, abandonó su hechizo al sentir el roce de la sombra.
“Si eres-dijo el poeta- capaz de robarme los sueños, ¿no serás su madre, la fuente de la que nacen?
¿Por qué siento pobres estas letras cuando las comparo contigo?”
Alma y corazón se iban encendiendo según se sentían más cerca de la sombra, y cuando creyó ser su eterno dueño, la sombra se desvaneció junto a los sueños del poeta.
Se acercó a un pintor, satisfecho al ver que color, luz y formas hermanaban con su talento.
Pero esa creación se detuvo cuando asomaron los primeros perfiles de la misteriosa sombra.
¿Eres la sombra de la propia Atenea, pues hasta los colores muertos resucitan ante tu presencia?
Pero ¿qué misterio encierras que, siendo sombra, eres capaz de iluminar los sentimientos?”
Ya sentía que sus manos temblaban con el roce de esa enigmática musa, cómo nacían imágenes y colores jamás sospechados, cuando se disipó como niebla, dejando la estela del milagro.
Se aproximó a un joven pensativo, de mirada perdida, pero en la que no latían sueños, sino razones.
Al sentirla, la miró con la frialdad de quien analiza en por qué existe, y no en si ama.
Fue cuestión de tiempo que esa racional mente se rindiera a las emociones.
“¿Cuál es tu materia, capaz de ahogar las razones bajo un aluvión de sentimientos?
¿Naciste para incendiar el corazón e incinerar la razón?
Huyes de mis lógicos pensamientos y les das un sentido que desconocía.”
Ya empezaba a forjar una nueva teoría donde convivieran razones y sentimientos, cuando la sombra huyó a otras tierras.
Y así se pasa la vida: acercándose a todo ser sensible, capaz de albergar sentimientos que llenan.
Por eso, naturaleza y mortales se rinden ante ella; se rinden ante la sombra del Amor.




Abel De Miguel Sáenz
facebook: Abel de Miguel fraguadeversos

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