miércoles, 8 de julio de 2015


PALABRAS ESCULPIDAS


Hoy te he oído en mi alma, esa alma donde solo vivís tú y Dios.
He sentido cómo Dios se arrinconaba, dejando espacio a tu voz, y cómo ella iba esculpiendo sus palabras en esos rincones, en esos refugios, donde solo se permite la entrada a lo amado y donde solo caben las glorias y cruces que nacen del amor.
Aún escucho su eco como el de esas olas que se estrellan en el acantilado resonando a eterno; y cuanto más lo oigo, más te quiero; cuánto más lo recuerdo, más te añoro; y cuanto más lo pienso, más, en los milagros, creo.
Y saber que solo con abrir esas puertas de la memoria donde vive tu voz ya soy feliz…
¡Qué fácil es tocar el cielo!
Porque más allá de los mensajes, es el sonido de tu voz quien se basta para hacerme prisionero de emociones desconocidas, de sueños impensados, y dejarme maniatado entre las redes de tu recuerdo.
Son  palabras que te invitan a llorar de emoción, a grabar una espontánea sonrisa en el rostro para que se pierda en el infinito, a inclinar la cabeza bajo el peso del agradecimiento y a decir a las penas que mueran bajo el peso de tu voz.
Y reconozco que en este juego de ilusiones participa la imaginación.
No hay nada más bello que adornar ese sonido con tu rostro y, tras él, dibujar esos paisajes que respira la naturaleza, en los que se funden lo terrenal y lo eterno.
Si ya he dicho que tu voz son olas, también la he vestido de aurora, de ese limpio aire que barre los amaneceres; de otoño, donde cada palabra tuya es una romántica hoja que muere en mi alma; de ese cálido invierno en el que el corazón se refugia entre llamas y tu voz es el fuego que lo alimenta.
Y será suficiente que busque un momento de silencio para que, en esa alma donde solo vivís tú y Dios,  suene tu voz……, tu recuerdo….., tú.


facebook: Abel de Miguel fraguadeversos


No hay comentarios:

Publicar un comentario