sábado, 17 de octubre de 2015

ESCONDIDO


Hoy tu mano se ha abierto como flor mendiga, suplicante de una gota que anime sus tristes pétalos, y al verla he querido ser lluvia y que mi alma fuera el viento que me arrastrara a descansar sobre ella para dejar, en esa bandeja de nácar, un beso y una lágrima.
Pero en esa mano no solo descansa tu deseo; también el mío vive en ella, y lo hace desde ese día en el que esta azarosa vida interpuso, entre mi pecho y mis sueños, tu mirada.
Desde entonces, me he apropiado de todos los rostros de la Naturaleza, me he camuflado entre ellos, o he soñado ser ellos mismos para, así, sentirte cerca.
Uno de esos días en los que el viento estaba mimoso y se vistió de brisa, en los que tú le ofreciste tu rostro para sentir su suave tacto, ¿no sentiste en tus mejillas un tímido calor que te acariciaba?
¿Sí? Pues era yo quien te besaba.
O aquellos en los que una melancólica lluvia te robó los sentimientos y dejaste que tu corazón y alma se perdieran entre sus brazos de agua, ¿no sentiste, en medio de ese silencio, un torbellino de emociones mientras la contemplabas?
¿No te suscitó, esa enamoradiza lluvia, el recuerdo de una canción de amor?
¿No notaste que cada gota que caía en tu ventana se aferraba a ella resistiéndose a huir y, en su descenso, su curso trazaba el  movimiento de tus ojos como si fueran tus propias lágrimas?
Si notaste que algo milagroso rodeaba ese  momento me daré por satisfecho, pues era yo cada una de esas gotas que descansaban en el cristal, era yo quien susurraba esa música de amor.
Y porque hubiera un momento del día en el que siempre pudiera verte, osé esconderme en la luna.
¿No has sentido, alguna noche,  una placentera sensación de paz que pinta ilusiones en tu alma mientras la luna y tú cruzáis las miradas?
¿No te has acostado con el deseo de que esa postal irrumpa, vestida de sueños, en tu sueño?
Si se ha cumplido ese deseo, también lo ha hecho el mío y daré eternas gracias por haber podido adentrarme en tu silencioso mundo vestido de esa luna que era yo.
Y así pasaré la vida, escondiéndome entre el ropaje de esa Naturaleza que te rodee, para ser brisa, lluvia o luna, para ser beso, lágrima o sueño que se sientan vivos solo con estar cerca de ti.


Abel De Miguel Sáenz
facebook: Abel de Miguel fraguadeverso
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