sábado, 7 de noviembre de 2015

LO QUE SIEMPRE SERÁS


Te recuerdo siendo niña, cuando tus ojos sugerían vida y tus labios eran fuente de sonrisas.
Te he visto crecer y cómo se mudaban tus infantiles emociones en sueños que sobrecogían tu pecho.
He notado que ese mundo de hadas y cielos de colores se volvía grave y pensativo cuando “él” cruzaba tu pensamiento.
Has ido recorriendo las etapas de la vida, subiendo sus peldaños, hasta llegar a este momento en el que, radiante y bella, te sientes en la cima.
Me basta mirarte para saber que te has hecho mujer.
Lo sé porque en tus ojos se dibujan secretos que hablan de amor.
Lo sé porque tus palabras arrastran solapadamente otro nombre y suspiras cuando  contemplas a dos enamorados.
No te has convertido en mujer porque tu cuerpo haya roto la barrera de la infancia y quien te veía como dulce niña ahora te crea sirena.
Eres mujer porque en tu corazón han prendido las llamas de ese fuego que pide amar y ser amada, y ese sentimiento solo está reservado para quien puede mirar de frente a la vida, dispuesto a aceptar los retos del amor.
Cuando eras niña, querías; al crecer, deseabas; ahora, que eres mujer, amas.
Y cada recuerdo tuyo me despierta una alegría porque aunque los años te hayan ido cambiando el ropaje, bajo él siempre ha latido y latirá la misma alma; aquella que se prestaba y prestará a regalar una dulce sonrisa cada vez que se abra la fuente de tus labios, o esa misma que esboza una alegre estampa cuando tus ojos, de mujer o niña, pinten el arco iris allá donde se pierda tu mirada.
Poco importa lo que has ido perdiendo cuando veo lo que la vida, a cambio, te ha regalado.
Ya solo queda que, desde tu radiante cima, sigas sembrando de luz esos caminos que se crucen con los tuyos.
Permíteme que te siga viendo niña y pronuncie tu nombre como si lo fueras. Solo así podré comprender que en tu cuerpo sigue vivo ese corazón que, un día, soñó y ahora, como mujer, ama.


Abel De Miguel Sáenz
facebook: Abel de Miguel fraguadeverso
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