jueves, 3 de diciembre de 2015

LENTAMENTE


Si un día la vida te dejó sin aliento porque sentiste que tu pecho  era incapaz de  abarcar ese torrente de emociones que nacieron al recibir el primer beso, si pensaste que tus sueños se quedaron cortos cuando  viviste ese nuevo, si tuviste la fortuna de sorber, aunque fuera por segundos, esas aguas de la vida que curan corazón y alma, tienes el privilegio de formar parte de ese racimo de elegidos que saborearon, aunque fuera por segundos, el plácido manjar de la felicidad.
Sean recuerdos o presente, cruzan a cámara lenta el alma y se deslizan, sigilosos, como esa lágrima callada que nace cuando el silencio de lo amado aprieta, o como esa gota de agua, hija del rocío, que nunca quisiera abandonar esa hoja a la que amó durante la noche.
Así, suavemente, esa brasa del pasado o esa hoguera del presente recorre nuestra alma, aviva sus sueños y le venda los ojos para que no vea cómo cruzan sobre ella las sombras del paso del tiempo.
Seguro que has vivido o soñado ese instante en el que de sus labios nacían palabras que se vestían de flechas y rasgaban el aire que os separaba.
Al principio, el aparente y débil  muro de la incertidumbre hizo que vuestros ojos se esquivaran, pero en esos mismos ojos latía un suspiro, un deseo: que un pensamiento se cruzara entre ellos y esas miradas huidizas se encontraran.
No importa que el silbido de esa flecha sea un lejano eco que sobrevive a fuerza de recordarlo.
Solo vale que esa suave mano te acaricie y no se aparte de la piel de tu alma; que su tacto sea tan lento y delicado que convierta esos reservados momentos en eternos.

Deja sobre la colina de tu vida todos esos sentimientos que te hirieron o resucitaron, y abandónalos al suave aliento del aire de los recuerdos. Sentirás, sin darte cuenta o sin quererlo, cómo aquellos que te dieron la vida recorren lentamente las colinas de tu alma, como si fueran gotas de rocío que se resisten a abandonar a aquellas hojas que, durante la noche, amaron.

Abel De Miguel Sáenz
facebook: Abel de Miguel fraguadeverso
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