jueves, 24 de diciembre de 2015

NOCHEBUENA


Y hoy la noche hizo, de su habitual silencio, oración
 y cubrió su misterio con otro mayor.

Hoy, Dios asumió la mortal carne, se hizo niño 
robó, a los mortales corazones, las penas, para 

infundirles ilusiones, divinas ilusiones que jamás osaron soñar.

Déjame, Niño, que hoy mi alma acompañe tu silencio; 
que se asome a tu cuna de paja para darte un 
espiritual beso.

Perdona si una de mis lágrimas te despiertan, pero no 
he podido evitarlas, pues jamás mi corazón vio a Dios 
tan cerca.

Hoy son alma y corazón quienes toman la palabra, 
quienes dejan en los labios y pechos de José y María 
esos pensamientos vestidos de cielo que nacen al 
verte hecho niño.

Ojalá sientas, mientras duermes, el calor de esa 
lágrima, la caricia de mi alma y la cercanía de mi 
corazón: es todo lo que tengo.

Gracias, Niño Jesús, por hacernos sentir, hoy, el 
cielo tan cerca.

Abel De Miguel Sáenz
facebook: Abel de Miguel fraguadeverso
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