sábado, 12 de diciembre de 2015

UNA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL


Siempre he imaginado el año como un camino dividido en pequeños tramos que esconden sus reliquias.
Al recorrerlo, cruzas los alegres respirares de la primavera, sientes cómo la vida te roza con las luces del verano, el pecho enmudece entre suspiros con el poético otoño y, al llegar al invierno, la naturaleza y los sentimientos se desnudan para dar voz al alma.
Allí, escondida bajo un frío manto, espera la Navidad, esa meta del año soñada por alma y corazón cuando empiezan su camino.
En la Navidad, se olvida todo aquello que esconda una sombra, se dilata el corazón y los ojos, iluminados, tiñen de infinito las ilusiones.
Hay etapas en las que, de manera natural, el cuerpo revela sus complejas emociones:
Suspiros ante el tenue roce de la brisa; una sonrisa ante el guiño coloreado de la naturaleza, o lágrimas cuando la noche, el frío y el silencio cierran filas.
Y en este proceso de sentimientos, unas las luces al final de ese túnel que cruza el año me revelan que los mejores sentimientos quedaban por nacer.
En Navidad, siento que el cielo ha abierto su mano y derrama colores e ilusiones, invisibles emociones que alimentan alma y corazón, que me ayudan a ver el rostro alegre de la vida, que desnudan los sentimientos pasajeros para vestirlos de eternidad.

Sí. Para mí, la Navidad es ese pequeño pesebre que cada pecho esconde; a veces polvoriento por el poco uso que de él hacemos, en el que nuestras más preciadas emociones ven la luz.

Abel De Miguel Sáenz
facebook: Abel de Miguel fraguadeverso
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1 comentario:

  1. "Lo bueno ,si breve .ds veces bueno".¡Que bonita ,profunda y precisa descripcion de la NAVIDAD".-¡¡FELICES NAVIDADES!!

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