miércoles, 23 de marzo de 2016

DEUDA ETERNA


Al  afrontar el reto de escribir surgen múltiples caminos, tantos como sentimientos  encierra la vida, pero cada cual tiene alma propia, un  invisible lema que los distingue.
Me refiero a todos esas comunidades que abrieron una ventana en  pechos ajenos y les brindaron un nuevo camino en el que escribir una parte de su vida.
Son muchas, pero, sin embargo, todas surgieron de la misma fuente, de ese  romanticismo y sentimientos que nacen en el mismo instante en que lo hace nuestra vida, y que, siempre juntos, nos acompañarán como imborrable eco, como esas melodías de la luna que persiguen nuestro recuerdo, cautivan nuestra alma y nos dejan frases de amor que nunca mueren.
Pero somos algo más que poesía, algo más que versos de pasión, o navegantes entre letras; por el mero hecho de abdicar y dejar arrastrarme a donde el corazón me lleve, por acariciar y consentir con el alma, soy, eres, somos, esos amigos de corazón, esos amigos sin barreras de los que la misma poesía se alimenta.
En este mundo, los escritores solo ponen voz  a esos mudos sentimientos que hierven o mueren en cada pecho, pero, ambos, habitamos en el mismo hogar, en el rincón de los soñadores, en el rincón de la amistad y los sentimientos, en un universo de pasión.
Desde algún lugar, bajo el mismo cielo  que habita toda alma que tiene sed de sentimientos de amor, risas y soledad, allá donde me encuentre, siempre respiraré ese aroma de versos que destila la vida misma, porque aunque solo sea un alma o un corazón quien sienta el hechizo  de una luna azul, bastará para que mis ojos se claven en el cielo y dejen una sonrisa por darnos corazón de niño y alma de poeta.
En este mundo donde las reflexiones y canciones que llegan al alma nos convierten en  arte, poesía, música y pintura y hacen, de nuestras vidas, el arte de amar y reflexionar,  solo podemos sentirnos elegidos. Eleva tus alas, las de de esos sentimientos que no te atreves a descubrir, y  siéntete feliz por ver liberado solo lo que tienes en tu corazón.
Cada cual tendremos grabado un momento que siempre queremos rescatar; un tiempo en el que suene esa música y poesía para enamorarse o alimentar los sentimientos del alma; en el que sentir la poesía como sentimientos en letras que escriben música y poemas, cantos sagrados del alma, y nos sumergen en un mundo del que no quisiéramos escapar.
Siempre buscaremos ese lugar en el que la intimidad sea nuestra única confidente. Siempre suspiraremos por tener ese rincón de la poesía en el que las melodías de un poeta nos ayuden a pasear por nuestros propios sentimientos mientras cruzamos el maravilloso puente de la poesía.
El amor es poesía, pero poesía no es solo bellas palabras. Poesía son los sentimientos de un corazón, sentimientos verdaderos y amor que por el mero hecho de sentirlos se convierten, aunque no tengan letras, en poemas del alma, en poesía del alma.
Poesía pura, solo poesía, son esos pensamientos y sentimientos de amor que laten, escondidos, en un pecho y que, un día, verán, o no, la luz.
Son esas confesiones de otoño que arrastra el viento o sirven de alimento en las tertulias del poeta.
Son poesías derramadas desde el alma con las que un Shakespeare enamorado quiso adornar mis lindos sueños de amor.
Poesía es un espacio para ti y tus sentimientos en el que el poeta osa a adentrarse para vestirlos de luz y dar forma a tus sueños, porque una imagen dice lo que siento.
Y cuando luz y sueños se funden, forjan ese reducto indestructible, esa poderosa acrópolis donde se refugian todos los corazones y cuyos vigilantes son los poetas del alma.
Los poemas y poesías escritos con lo más profundo de tu corazón son aquellos pensamientos, emociones, buenos sentimientos, amor y más, que, en un momento dado, seduciendo con letras o sin ellas,  te arrancan una lágrima o te dibujan una sonrisa; hieren o alegran un recuerdo o el presente, y colocan tu alma sobre un atril para que una voz los proclame  y recorra los confines de la tierra.
Poesía, amistad y todo lo que sientas o quieras expresar, son el epilogo de toda una vida, son el corolario en el que se funden las almas que siempre buscaron saciar la sed de su corazón y encontraron, en esas poesías para enamorarse, el sustento que necesitaban.
Y en esa blanca página que nos ofrecéis, permitís que dejemos la huella de esos poemas y melodías del corazón que buscaban su camino. Porque nuestra obra, nuestro sentir, es esa agua agradecida que, alegre, va cantando hasta el mar, desde que el manantial de las poesías la vio nacer.
Y bien pudiera llamarse, ese mar en el que confluyen nuestras almas y corazones, el club de los sentimientos, pues allí conviven todos, allí esperan, los tristes y felices, a que les pongamos nuestro rostro.
Sí, cualquiera que tenga vida en su pecho debe acercarse a ese mar, beber de sus aguas y dejar que los poemas fluyan libremente como dulce pasión y poesía.
Yo solo soy una gota más de ese inmenso mar en el que convive el mundo de los sentimientos y al que una sola palabra les da voz: Poesía.

Abel de Miguel Sáenz
Derechos reservados de autor.
Madrid, España



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