domingo, 20 de marzo de 2016

PALMAS  VOLUBLES


Avanzaba  al encuentro de una gloria que no tardaría en mudar sus palmas laudatorias, en  látigos sangrientos.
Él lo sabía, pero su mirada no perdía ese horizonte en el que ya se perfilaba, tras esa gasa de “aleluyas”, el monte en el que daría la vida.
Pero todo eso estaría por llegar.
Hoy se recuerda el instante en el que Dios saboreó la efímera gloria con la que le tributó el voluble corazón humano.
Hoy quiero quedarme con el dulce poso que dejaste en mi alma cuando la miraste al pasar.
Quiero sentir que, aunque solo fuera ese día, mi corazón ondeaba al compás de esas palmas cuando te vieron llegar.
Hoy, el recuerdo de la posterior traición no puede hacer sombra a ese día, este ahora, en el que alma y corazón se rindieron a tu paso y grabaron, en el aire, la eterna voz del “¡Aleluya!”
Solo quisiera, Señor, que ese día, en el que te reconocimos como Dios, se hubiera parado el tiempo y mi pecho no hubiera tenido más sentimientos, pero (voluble condición humana) mancillé mi “aleluya” con la traición.
Tu mirada no se aparta de ese horizonte sangriento, y es esa serena mirada la que hace que hoy vuelva a entregarte alma y corazón, y deje, en el aire, la eterna voz de un “¡Aleluya!”…y de un “perdón”.


Abel De Miguel Sáenz
facebook: Abel de Miguel fraguadeverso
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