viernes, 25 de noviembre de 2016

Y LA NOCHE ESCRIBIÓ UNA CARTA


Era una noche recién estrenada; tan  joven que aún se podían vislumbrar los últimos retales de luz que dejaba un difunto  atardecer.
El cielo había heredado las negras nubes que no se apartaron de él durante el día, el aire seguía derramando el frescor de una lluvia que se resistía a ser consolada, y la noche, ¡qué noche!, era un maravilloso poema que te invitaba a que lo leyeras con los ojos del alma.
En estas circunstancias, saqué aquella carta que escribió un corazón encendido, recién bautizado de amor, vestido con la ilusión de un niño y tembloroso, como hoja de otoño, entre aires de emoción.
Empecé, más que a leerla, a recrearme en cada letra, a dejarme arrastrar por el torbellino de recuerdos que nacían de cada palabra; empecé a sentirme aire y, según leía, tuve la sensación de ser alma libre que viajaba, contigo, entre esas líneas, entre esos caminos que nos llevaban al cielo del que, en ellos, te hablaba.
Y tras leer la última palabra doblé lentamente la carta, miré al cielo y dejé caer la mirada, lentamente, hasta que descansó en esas líneas en las que dormía mi vida o, tal vez, eran ellas las que habitaban en mi alma.
Una mirada pensativa, soñadora, nostálgica, hechizada por esos sentimientos que solo entienden quienes los han mamado, se perdía en la oscuridad y volvía a leer, en las negras páginas de la noche, esa carta que, un día, te escribí con el alma.
Eran palabras vestidas de estrellas y, no sé si fue sueño o locura, pero creí ver tu blanca mano escribiendo en la piel de la noche.
¡Oh Dios!, ¡qué momento, ese, en el que un alma busca un sueño y es él quien te encuentra!
Y la noche siguió llorando, dejando que sus lágrimas de agua se besaran con el viento sin saber, o tal vez sí, que de cada beso nacía un suspiro, de cada suspiro un recuerdo, y que cada uno de esos recuerdos fue capaz de volver a escribir, en la misma piel de la noche, esa carta que te escribió un corazón rendido.


Abel de Miguel

1 comentario:

  1. Bellamente construido, tan delicadamente y hermoso que te hace recordar las lágrimas y oscuras noches que también hemos pasado. Gracias

    ResponderEliminar