miércoles, 28 de diciembre de 2016

CUANDO  HABLAN LOS OJOS


Quise  encontrar, entre todos tus  encantos, uno  que englobara el amor y el dolor que nace en un pecho que ama.
Tras  una intensa lucha entre las virtudes que te adornan por ver cuál de ellas era la elegida, la capaz de compendiar lo que te amo, elegí tu mirada.
Sí, una mirada es capaz de revelar los más ocultos sentimientos, aquellos que no se atrevieron a alzar la voz y que gritan en silencio; capaz de desnudar la conciencia propia y ajena con solo dejar que los ojos, altavoces del alma, hablen.
Amorosa, dolida, humillada, penitente, generosa, cautivadora, hiriente, soñadora, nostálgica, suplicante, exigente, feliz, así puede llegar a ser una mirada; tan infinita como ese universo de sentimientos que cruzan un corazón desde que nace hasta que muere, desde que ama hasta que olvida y vuelve a amar, desde que alma y ojos se encontraron para compartir sus experiencias.
Pero si la he elegido es porque, al recordarla, siempre surge bajo ese velo de paz que lo acompaña, teñido de las tranquilas aguas azules que son tus ojos y recitando versos que solo puede leer quien ama.
Una mirada va más allá del recuerdo.
¿O no has sentido que tu corazón se encogía cuando esos ojos clavaron en los tuyos el brillo de sus lágrimas y los acompañaba una dulce sonrisa porque no encontró otro medio para decir cuánto te amaba?
¿No se te rompió el alma cuando respiraste un aire triste y descubriste que la causa de su pena fue una mirada herida, convencida de que no era amada?
Dime que a ti también te atravesó un rayo de luz cuando esos ojos por los que soñaste te suplicaron un beso o te pidieron que la abrazaras.
Yo siempre he soñado con tu mirada; siempre he dejado que me envolviera y, con ella, a solas, he hablado de lo humano y lo divino, he desnudado mi alma y he encontrado, en el fondo de tus marinos ojos, los secretos que me ayudan a amarte.
Sí, la mirada es el único camino que un pecho siempre encontrará abierto para liberar el frío y el fuego que lo habita; para decir, a quien se cruce con ella, que los ojos tiene alma, que las heridas duelen, que las ilusiones existen y que, ¡cómo no!, para decirte, cuando los labios no se atrevan, que los ojos también besan….con una simple mirada.
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Abel de Miguel

Madrid, España

2 comentarios:

  1. Es hermoso Abel. Estoy muy de acuerdo, con la mirada encontramos una verdad que sale del alma, escuchamos lo que ella dice o calla y más aún vemos ese fuego que se desprende del amor y que puede hacernos sentir la maravilla de un beso y mucho más.
    Gracias por compartir tu creación.
    Buen día.

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  2. Preciosa tu forma de expresar cuántas cosas pueden decirse sólo con una mirada y cuántas emociones se expresan sin palabras. Me ha encantado Abel. Abrazos.

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